El Gobierno de China ha confirmado que enviará ayuda de emergencia en efectivo y material humanitario a Colombia. Esta decisión responde al fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país latinoamericano la semana pasada, dejando un balance trágico de cientos de fallecidos y miles de personas afectadas. La información fue difundida este sábado por fuentes oficiales.
Detalles del apoyo internacional
Según lo informado en un comunicado por Tang Ying, portavoz de la Agencia China de Cooperación Internacional para el Desarrollo (CIDCA), Pekín proporcionará estos recursos específicamente para apoyar las labores de respuesta inmediata y la posterior reconstrucción de las zonas devastadas. Sin embargo, es importante destacar que el anuncio no ofrece detalles concretos sobre las cuantías económicas exactas ni especifica qué tipo de material se enviará primero.
El contexto del desastre en Chocó
La necesidad de esta asistencia internacional surge tras la tragedia registrada en el departamento del Chocó, donde el epicentro del sismo se ubicó en las inmediaciones de San José del Palmar. Según el último balance oficial disponible hasta este momento, el temblor ha causado 294 fallecidos, 3.935 heridos y deja a 320 personas desaparecidas. La infraestructura local también ha sufrido un golpe severo: se registran 14.493 viviendas completamente destruidas y otras 81.506 afectadas.
Críticas por la gestión de fronteras
Mientras llega esta ayuda, el proceso de recepción de rescatistas internacionales ha sido objeto de críticas. Colombia tardó dos días en autorizar la entrada a los equipos extranjeros que esperaban ingresar al país para colaborar con las labores de rescate. Esta demora desató controversia sobre el tiempo perdido en operaciones vitales, tema que ya cubrimos en Terremoto en Colombia.
El Gobierno colombiano defendió esta decisión alegando criterios estrictos de certificación y coordinación operativa necesaria para gestionar eficazmente la llegada de brigadas internacionales. No obstante, la selección inicial de los equipos autorizados —incluyendo a Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador— pero con trabas iniciales hacia países como China y México, generó sospechas sobre posibles criterios políticos en la gestión de las fronteras durante la emergencia.