El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha reiterado su confianza en la resiliencia del modelo económico peruano, proyectando un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 3.2% para el año 2026. Esta estimación se mantiene firme a pesar de un escenario externo y interno complejo que incluye una crisis en el suministro de gas natural, los efectos climáticos de El Niño y la escalada del conflicto en Irán. Según la entidad rectora, el motor de esta recuperación será, fundamentalmente, la inversión privada, la cual se espera que impulse la sostenibilidad del crecimiento en los próximos años.
La paradoja de la resiliencia ante múltiples frentes
La postura del MEF invita a una reflexión profunda sobre la capacidad del Perú para aislar su economía de shocks globales. Al describir el impacto de estas tres variables como "acotado", el Ministerio sugiere que las estructuras productivas nacionales han desarrollado mecanismos de defensa suficientes. Sin embargo, la convergencia de una crisis energética estructural, fenómenos climáticos extremos y la volatilidad de los mercados petroleros por la tensión en Oriente Medio representa un desafío sin precedentes. La pregunta que surge no es solo sobre la viabilidad del 3.2%, sino sobre la calidad y la distribución de ese crecimiento en un entorno de recursos naturales comprometidos.
La inversión privada: ¿Ancla o espejismo?
La dependencia de la inversión privada como el pilar central de la proyección económica revela una apuesta política y técnica de alto riesgo. En un contexto donde la incertidumbre regulatoria y la falta de infraestructura energética pueden disuadir al capital, confiar exclusivamente en este sector sin matices parece optimista. La crisis del gas natural, por ejemplo, afecta directamente los costos operativos de las empresas, lo que podría frenar la expansión de proyectos en lugar de incentivarla. El análisis debe considerar si el Estado está proporcionando las garantías necesarias para que esa inversión fluya, o si se trata de una proyección basada en condiciones ideales que podrían no materializarse.
Este escenario obliga a los observadores a evaluar si la narrativa de "impacto acotado" es una herramienta de estabilidad para los mercados o una subestimación de los riesgos sistémicos. La perspectiva crítica sugiere que, si bien la proyección del 3.2% es técnicamente posible bajo ciertas condiciones, la realidad de una economía expuesta a la volatilidad climática y geopolítica requiere una estrategia más robusta que la mera confianza en el sector privado. El debate trasciende las cifras para cuestionar la profundidad de las reformas estructurales necesarias para sostener tal crecimiento.