La llegada masiva de más de 60.000 personas a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta ha desatado una reacción inmediata en Europa, llevando a varios países europeos a endurecer sus controles fronterizos. Las Fuerzas de Seguridad españolas estiman que unas 53.000 personas han regresado voluntariamente a Marruecos desde la ciudad autónoma, un proceso facilitado por el acuerdo entre España y su vecino del norte y por el cierre comercial en Ceuta. Sin embargo, la crisis ha trascendido las fronteras ibéricas: Estados Unidos ha acusado a Madrid de "facilitar la inmigración ilegal masiva", mientras que Francia, Italia y Finlandia han implementado medidas drásticas para restringir el flujo migratorio hacia sus territorios.
La respuesta francesa e italiana
En Francia, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha dispuesto quintuplicar los agentes de control fronterizo con España. Desde este sábado, 334 policías y gendarmes se sumarán a los efectivos habituales, tras haber triplicado ya las patrullas el viernes junto al uso de drones. El presidente Emmanuel Macron, si bien ofreció solidaridad e intervención de la agencia Frontex (propuesta no aceptada por España), ordenó más controles para impedir que quienes entraron por Ceuta lleguen a Francia clandestinamente.
En Italia, la primera ministra Giorgia Meloni defendió la suspensión temporal del régimen de libre circulación de Schengen en las conexiones marítimas y aéreas con España. El Ministerio del Interior italiano ha dispuesto controles aleatorios en puertos y aeropuertos para ciudadanos no comunitarios procedentes de España, una medida calificada como "extraordinaria" para proteger la seguridad nacional y prevenir repercusiones internas, según Radar Cuzco.
La postura finlandesa y el debate sobre Schengen
Más allá de los controles físicos, Finlandia ha planteado un cuestionamiento estructural al espacio común. La ministra del Interior, Mari Rantanen, apoyó públicamente la exclusión de España de Schengen debido a lo que califica como "fracaso absoluto" en la protección de las fronteras exteriores. En declaraciones a medios locales y redes sociales, Rantanen argumenta que los países que no cumplen con esta obligación no deberían ser miembros del acuerdo, comparando la situación con el cierre de la frontera finlandesa hacia Rusia desde 2023.
Contexto en el terreno
Mientras las respuestas políticas se materializan a nivel europeo, la realidad en Ceuta permanece compleja. Miles de personas aún deambulan por la ciudad fronteriza, que mantiene sus negocios cerrados ante la inseguridad percibida. La Guardia Civil y el Ejército español custodian la zona del Tarajal para impedir accesos marítimos adicionales. Hasta el momento, las autoridades han recuperado 57 cadáveres en la costa española de Ceuta, correspondientes a migrantes que intentaron cruzar a nido.