El programa Farmacia Vecina, una iniciativa clave para el acceso a medicamentos en el Perú, atraviesa una de sus etapas más delicadas desde su puesta en marcha en 2019. Según lo informado por la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), la red actual opera con apenas el 10% de su capacidad instalada. Esta drástica reducción operativa representa un desafío significativo para la continuidad de la atención médica, afectando directamente a los pacientes afiliados al Seguro Salud de los Trabajadores del Perú (EsSalud) que dependen de esta red para obtener sus tratamientos farmacéuticos.
La magnitud de la reducción operativa
La advertencia emitida por AFIN pone sobre la mesa una realidad operativa preocupante. Cuando una infraestructura de salud pública reduce su capacidad funcional a una décima parte de lo previsto, las implicaciones van más allá de la logística; tocan la fibra del derecho a la salud. Para los usuarios de EsSalud, esto se traduce en posibles demoras, desabastecimiento o la necesidad de buscar alternativas fuera de la red oficial, lo que complica la trazabilidad de los tratamientos y la gestión de la salud pública.
Desde su implementación en 2019, Farmacia Vecina buscaba optimizar la distribución de insumos médicos. Sin embargo, la cifra del 10% de capacidad operativa sugiere una disfunción estructural o logística que requiere atención inmediata. La brecha entre la capacidad instalada y la capacidad real de atención es el núcleo de la crisis que señala la asociación gremial, alertando sobre la vulnerabilidad del sistema en momentos donde la demanda de servicios de salud es constante.
Implicaciones para el sistema de salud
La situación descrita por AFIN no es solo un dato estadístico, sino un indicador de estrés en el ecosistema de salud peruano. La reducción de la operatividad de Farmacia Vecina puede generar cuellos de botella en la cadena de suministro de medicamentos, especialmente para patologías crónicas que requieren abastecimiento continuo. La reflexión que surge es necesaria: ¿qué mecanismos de control y mantenimiento están fallando en un programa que ya lleva varios años en funcionamiento?
Es imperativo que las autoridades competentes y los gestores de EsSalud aborden esta alerta con transparencia. La confianza del paciente en el sistema de salud se construye con resultados tangibles y acceso garantizado. Ignorar la advertencia de AFIN sobre el 10% de capacidad podría tener consecuencias graves en la salud de la población asegurada, convirtiendo a un programa diseñado para facilitar el acceso en un obstáculo adicional para quienes más lo necesitan.