Antonella Catalina Arévalo Huidobro, una madre de familia de 31 años residente en Lurín, se encuentra actualmente internada en el Hospital de Emergencias Villa El Salvador del Ministerio de Salud. La mujer ha solicitado públicamente a través del Rotafono de RPP que le retiren la placa y los clavos de titanio instalados en su pierna izquierda hace cinco años, tras un accidente vehicular ocurrido en 2021. Según relata Arévalo, el principal obstáculo para esta intervención es la supuesta falta de material quirúrgico básico en la institución pública donde espera ser atendida.
La realidad clínica y administrativa
Arévalo explica que su situación se ha complicado debido a una infección en la pierna izquierda, consecuencia directa de la placa de titanio. Tras realizar los exámenes correspondientes, el diagnóstico indica que parte de la infección se ha extendido a gran parte del hueso. Los especialistas han determinado que es necesario realizar una limpieza y retirar las placas metálicas; sin embargo, advierten sobre la posibilidad de tener que cortar parte del hueso infectado para asegurar la recuperación.
La paciente detalla que el problema no radica únicamente en la complejidad médica, sino en la logística hospitalaria. Afirma que los especialistas requieren insumos específicos, como destornilladores y fijadores, los cuales afirma que el hospital no cuenta actualmente con ellos. Esta carencia de material ha postergado una cirugía necesaria para resolver su cuadro clínico.
Un antecedente de desigualdad en la salud
El contexto del caso se remonta a 2021, cuando Arévalo sufrió un accidente de tránsito al viajar como pasajera en una motocicleta que chocó contra otro vehículo. Este incidente le provocó una fractura de fémur. Inicialmente fue atendida en un policlínico privado, donde el médico tratante recomendó la remoción posterior de los clavos y placas. No obstante, Arévalo señala que carece de los recursos económicos suficientes para realizar este procedimiento por su cuenta fuera del sistema público.
La situación de Antonella Arévalo ilustra una tensión recurrente en el debate sobre la salud pública peruana: la brecha entre las necesidades clínicas identificadas y la capacidad operativa real de los establecimientos públicos. Mientras la paciente espera, la infección avanza, evidenciando cómo la falta de insumos básicos puede transformar un seguimiento post-quirúrgico rutinario en una emergencia prolongada.