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La crisis de la ONPE: ¿Quién realmente dirirá las elecciones?

La crisis de la ONPE: ¿Quién realmente dirirá las elecciones?

El concurso de la JNJ revela un vacío de liderazgo justo antes del balotaje y las elecciones regionales.

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La Junta Nacional de Justicia (JNJ) ha convocado a un concurso público para designar al nuevo jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), aunque el cronograma establecido confirma que este funcionario no asumirá la responsabilidad de la segunda vuelta presidencial. En consecuencia, la organización del balotaje recaerá en el actual jefe interino, Bernardo Pachas, dejando al país en una encrucijada institucional justo antes de las inminentes elecciones regionales y municipales.

Un relevo en el momento más crítico

La decisión de la JNJ, aunque procedimentalmente correcta, expone una fragilidad en la cadena de mando electoral. Al confirmar que el nuevo titular asumirá recién después de la segunda vuelta, se evidencia que la gestión de la fase más decisiva de la contienda política nacional permanecerá bajo la tutela de un mando provisional. Esto plantea interrogantes sobre la continuidad y la estabilidad que requiere un proceso de tal magnitud, especialmente en un contexto de alta polarización y exigencia de transparencia.

La figura de Bernardo Pachas, quien permanecerá a cargo, representa la continuidad administrativa, pero también refleja la urgencia de una solución permanente. La falta de un jefe titular con plenos poderes durante la segunda vuelta podría interpretarse por diversos sectores como un riesgo latente para la credibilidad del sufragio, dado que la legitimidad del proceso depende no solo de la ejecución técnica, sino de la confianza que inspire su máxima autoridad.

El desafío de la legitimidad electoral

Más allá del aspecto burocrático, esta situación subraya la necesidad de reflexionar sobre la estructura de los organismos electorales en Perú. La crisis de la ONPE no es un hecho aislado, sino parte de un patrón de inestabilidad que afecta la percepción ciudadana sobre la democracia. El próximo jefe, quien deberá asumir en plena antesala de las elecciones regionales y municipales, enfrentará el desafío monumental de reparar la confianza y garantizar que los procesos futuros se desarrollen bajo una dirección firme y autónoma.

"El relevo se producirá en plena antesala de las Elecciones Regionales y Municipales, dejando al país en una encrucijada institucional."

En última instancia, la convocatoria a concurso es un paso necesario, pero insuficiente si no se acompaña de una visión estratégica que trascienda la urgencia del momento. La sociedad peruana exige que la institucionalidad electoral sea robusta y predecible, no reactiva. La pregunta que queda flotando en el aire es si la ONPE podrá navegar esta tormenta de transición sin que la credibilidad del voto peruano se vea comprometida por la incertidumbre de su liderazgo.