La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional Eleazar Guzmán Barrón, ubicado en el distrito de Nuevo Chimbote, Áncash, enfrenta una situación crítica con 24 de sus 34 ventiladores mecánicos inoperativos. Según confirmó Julio Albán Rugen, jefe de la unidad, la mayoría de estos equipos fueron adquiridos progresivamente durante la pandemia del coronavirus y ahora requieren reparación urgente. Esta deficiencia técnica obliga al centro de salud a implementar medidas de contingencia para no colapsar la atención de pacientes en estado grave.
Medidas de contingencia y derivaciones
Ante la imposibilidad de habilitar todas las camas con el equipamiento disponible, el hospital ha recurrido a préstamos y reubicaciones internas. El Hospital La Caleta de Chimbote ha cedido un ventilador mecánico, mientras que otro fue destinado desde el área de Emergencias del propio hospital regional. Gracias a estos esfuerzos, se han logrado habilitar 12 de las 14 camas disponibles en la UCI. Sin embargo, esta capacidad reducida implica que, cuando la demanda supera la oferta, los pacientes deben ser derivados a establecimientos de mayor complejidad, lo que puede retrasar tratamientos vitales.
El legado de la adquisición pandémica
La situación actual refleja un desafío estructural en la gestión de activos médicos. La adquisición progresiva de equipos durante la emergencia sanitaria, aunque necesaria en su momento, ha dejado una carga de mantenimiento pendiente. La falta de reparación de los 24 equipos inoperativos no solo limita la capacidad de respuesta inmediata, sino que también pone en riesgo la continuidad de la atención crítica en una región con necesidades específicas de salud pública.
Implicancias para la salud regional
La operatividad del 29% de los ventiladores mecánicos en una UCI de referencia regional es un indicador preocupante. La dependencia de préstamos externos y la reasignación de recursos internos son soluciones temporales que no sustituyen la necesidad de una inversión sostenida en mantenimiento y renovación de equipamiento. La transparencia en la gestión de estos recursos y la planificación a largo plazo son esenciales para garantizar que la población de Áncash reciba la atención médica de calidad que requiere, sin depender de la improvisación en momentos de crisis.