El partido Todo con el Pueblo, de Pedro Castillo Terrones, atraviesa una profunda crisis interna que pone en riesgo su continuidad como organización política a pocos meses de las Elecciones Regionales y Municipales del 4 de octubre. La agrupación, inscrita oficialmente en agosto de 2025 e identificada con la bandera de la liberación del expresidente recluido en el penal de Barbadillo desde diciembre de 2024, se encuentra dividida entre dos facciones: una liderada por su secretario general, Nicolás Bustamante, y otra cercana al exmandatario. Esta disputa ha derivado en la ruptura de la alianza con Juntos por el Perú (JP) y en la imposibilidad del partido de cumplir con los requisitos mínimos para competir a nivel nacional.
Orígenes de la fractura política
Según lo reconocido públicamente por Bustamante, ex titular del Ministerio de Transportes y Comunicaciones durante el gobierno castillista, la división se remonta al acuerdo unipersonal suscrito por Pedro Castillo el 4 de junio de 2025 con Juntos por el Perú. Este pacto, formalizado mediante un audio difundido en un mitin político el 17 de agosto de ese año, estableció una cuota del 20% para designar candidatos invitados sin debate interno. Bustamante acusó a Castillo y a un grupo de dirigentes, entre ellos la diputada electa Catherine Palomino, de actuar "de espaldas" a las bases, generando el divisionismo actual.
En respuesta, Jaime Vásquez Castillo, sobrino del expresidente que encabeza una coordinadora por su libertad, responsabilizó a Bustamante de traicionar al partido. Vásquez también cuestionó a Catherine Palomino y al exministro Iber Maraví, acusándolos de aprovecharse de la confianza de Pedro Castillo. Es importante señalar que Jaime Vásquez no es militante del partido; previamente integró el comando de campaña de JP pero fue retirado por discrepancias internas en esa organización, indicó Radar Cuzco.
Consecuencias electorales inmediatas
La pugna interna tiene consecuencias tangibles: Todo con el Pueblo no logró reunir las 36 listas provinciales mínimas exigidas y solo presentó nueve listas para las elecciones regionales. Como resultado, compite de forma independiente frente a JP únicamente en Cajamarca, Lambayeque y Cusco. Ante la amenaza de perder su inscripción como organización política, Bustamante propuso una alianza con el partido Venceremos; sin embargo, esta iniciativa se encuentra bloqueada por la oposición de la facción cercana a Castillo.
Nicolás Bustamante adelantó que la decisión final sobre el futuro del partido y la resolución de la pugna interna solo se tomará después de concluida la participación en los comicios regionales y municipales. Esta incertidumbre marca un punto crítico para la estructura política creada alrededor de la figura del expresidente, cuya viabilidad institucional queda suspendida hasta definir su rumbo post-electoral, según Ecuador al Día.