El Primer Despacho de la Fiscalía Provincial Mixta Corporativa de Pichanaqui, bajo el liderazgo de la fiscal Patricia Ángela Toribio Rivera, ha dictado una medida coercitiva de cuatro meses de prisión preventiva contra Diego Fabricio Yauri Gamarma (20). Esta resolución se emite en el marco de las investigaciones por el presunto delito de parricidio cometido en agravio de su madre, Alicia Jenny Gamarra Túpac Yupanqui (52), quien fue hallada sin vida en la vivienda familiar. La decisión judicial obliga al imputado a afrontar esta etapa procesal mientras se desarrolla el juicio principal.
La planificación del crimen
Los elementos de convicción presentados por la Fiscalía revelan una secuencia de eventos que denotan premeditación. Según los hechos investigados, con fecha 2 de junio de 2026, Diego Yauri adquirió una soguilla y guantes negros en Huancayo antes de viajar hacia Pichanaqui. El objetivo era claro: eliminar a su progenitora. Para facilitar el acceso al inmueble sin levantar sospechas inmediatas, solicitó a su padre, Alfonso Yauri Castro, que no se presentara en la casa bajo el pretexto de mantener un diálogo privado con ella.
El desenlace y la simulación
Al llegar al domicilio, tras una breve discusión inicial, Yauri mantuvo una conversación con su madre. El punto de quiebre ocurrió a las 02:05 horas del 3 de junio de 2026, cuando el joven anunció que deseaba regresar a vivir a Pichanaqui por extrañar a su padre. La respuesta de Alicia Jenny fue firme: le informó que viajaría a Grecia para vender la propiedad y desalojar al expareja del imputado. Ante esta negativa, Yauri sujetó el cuello de la víctima hasta causarle asfixia.
Posteriormente, intentó encubrir su accionar colocando una soguilla y una extensión en el cuello de la mujer para simular un suicidio. Sin embargo, durante los actos del entierro, la confesión al padre Alfonso puso fin a cualquier intento de ocultamiento. Con base en esta declaración, testimonios de testigos y el certificado de necropsia, el juzgado ordenó su traslado al establecimiento penitenciario de Chanchamayo.
Reflexión sobre la violencia intrafamiliar
Casos como este en Pichanaqui nos obligan a mirar más allá del hecho aislado. La tragedia no solo reside en la pérdida de una vida, sino en el proceso de deshumanización que permitió planificar un asesinato con antelación. La compra de herramientas específicas y la manipulación emocional hacia su padre muestran cómo el conflicto familiar puede escalar hasta lo irreversible.
La medida preventiva busca garantizar el desarrollo del proceso, pero también plantea interrogantes sobre los mecanismos de prevención en comunidades como Pichanaqui. ¿Qué factores contribuyen a que un joven tome decisiones tan drásticas? La justicia actúa tras la catástrofe, pero la sociedad debe preguntarse cómo evitar estos escenarios donde la comunicación se rompe y cede paso a la violencia extrema.