El mundo del deporte ha sido sacudido por una profunda tragedia tras el anuncio oficial del Club Voleibol Guaguas, que confirmó la muerte de su jugador Willner Rivas Quijada. El capitán de la selección venezolana de vóley fue encontrado sin vida junto a su esposa, Mariángel Pérez, y su hijo Theo, de apenas un año y medio. La noticia se ha difundido tras once días intensos de búsqueda en los escombros de uno de los edificios derrumbados en La Guaira, estado afectado por la serie de terremotos que azotaron a Venezuela hace una semana.
El dolor del voleibol internacional
La comunicación oficial del cuadro venezolano, vigente campeón de la Superliga, ha servido para cerrar el ciclo de incertidumbre que rodeaba al deportista. En sus redes sociales, el club detalló que los cuerpos habían quedado sepultados desde hace once días por la catástrofe sísmica. Este anuncio cierra un período de angustia para compañeros y aficionados que realizaron llamamientos urgentes para localizar a la familia Rivas Pérez.
Willner Rivas, de 31 años, era una figura destacada en el circuito internacional, habiendo sido reconocido como uno de los mejores jugadores durante la Copa América de Vóley 2025. Su fichaje por el Guaguas se produjo este verano con la expectativa de sustituir al cubano Osmany Juantorena, lo que subrayaba su importancia técnica y deportiva en el equipo europeo, como informó Pulso Andino.
Contexto geográfico y temporal del desastre
La tragedia ocurrió específicamente en La Guaira, un estado costero venezolano. Lo último conocido sobre la ubicación de Rivas Quijada data de la tarde del 24 de junio, momento en el que se encontraba en su domicilio cuando se produjo el doble terremoto responsable del colapso estructural. Este evento sísmico provocó el derrumbe de numerosos edificios en la región, complicando las labores de rescate y aumentando la gravedad de la situación para los residentes.
La confirmación oficial marca un punto final doloroso para una búsqueda que trascendió las fronteras deportivas. La pérdida del capitán venezolano no solo representa un vacío deportivo significativo, sino también el duelo por una familia entera víctima directa de la fuerza destructiva de la naturaleza en Venezuela, así lo reportó El Comercio.