La jornada en San Juan de Lurigancho se transformó en un verdadero laberinto este viernes debido a la medida de fuerza impulsada por los transportistas. La huelga de los conductores de transporte público no solo detuvo el flujo habitual en las avenidas principales, sino que generó una reacción inmediata en la red de metro, convirtiendo las estaciones en puntos críticos de aglomeración.
Según reportes locales, la saturación del Metro de Lima fue extrema. Con la oferta de buses y combis reducida o nula por el paro, miles de vecinos se vieron obligados a buscar alternativas rápidas, colapsando los vagones y las plataformas de las estaciones ubicadas en el distrito. La movilidad, ya de por sí compleja en esta zona metropolitana, quedó prácticamente paralizada para la mayoría de los trabajadores, según informamos en Paro de transportistas.
Este escenario de caos vial y sobrecarga en el sistema ferroviario pone de manifiesto la vulnerabilidad de la logística limeña ante las medidas de presión del sector transporte. Para el vecino de SJL, la jornada se tradujo en horas extras de espera y dificultades severas para llegar a sus destinos, evidenciando la dependencia crítica del sistema multimodal.