El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha acusado directamente al exmandatario Evo Morales de buscar la desestabilización del país y de intentar derrocar el actual proceso democrático. En una entrevista concedida al diario argentino Clarín, el jefe de Estado afirmó que Morales está "embrutecido por el poder" y que sus acciones responden a una estrategia coordinada para eludir procesos judiciales, más que a reivindicaciones sociales legítimas. Esta acusación se produce en medio de una grave crisis interna marcada por bloqueos de carreteras y enfrentamientos en La Paz.
Acusaciones sobre narcotráfico y soberanía
Paz, quien lleva seis meses en el cargo, vinculó las zonas de mayor conflicto, especialmente el Trópico de Cochabamba, con actividades ilícitas que, según su versión, florecieron bajo la protección del anterior gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). El mandatario denunció que la región donde predomina Morales se ha convertido en uno de los principales centros de generación de narcotráfico en Sudamérica. Para el presidente, la resistencia en estas áreas no es solo política, sino que refleja una pérdida de soberanía estatal frente a estructuras criminales.
Contexto de crisis y medidas legislativas
La situación en Bolivia se ha intensificado con más de 150 bloqueos de carreteras que han provocado un crítico desabastecimiento de combustible y alimentos. Estos hechos han generado al menos cuatro muertes por falta de atención médica. Ante este escenario, el Poder Legislativo sancionó la anulación de la ley 1341, que desde 2020 restringía la participación militar en disturbios civiles. Esta derogación faculta al presidente a disponer de las tropas si la Policía Nacional se ve superada por la violencia.
Defensa de la gestión económica
A pesar del asedio en las rutas, Rodrigo Paz sostuvo que los indicadores macroeconómicos muestran signos de recuperación. Destacó la estabilización del tipo de cambio y la reducción del déficit fiscal en seis puntos, atribuyendo estos logros a la organización de un país que calificó de "quebrado". El mandatario también resaltó el respaldo de líderes internacionales y organismos financieros, validando así el rumbo pragmático y de apertura económica que ha decidido tomar su administración.