El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció este sábado desde el Despacho Oval que se firmará un acuerdo con la República Islámica de Irán para poner fin a las hostilidades bélicas y garantizar la apertura inmediata del Estrecho de Ormuz. La declaración fue publicada en su red social Truth Social, donde afirmó que "el estrecho estará ABIERTO PARA TODOS" tras la rúbrica programada para el domingo siguiente.
Mediación pakistaní y discrepancias sobre los plazos
Este anuncio se produce inmediatamente después de que el Gobierno de Pakistán, actuando como mediador en las negociaciones, señalara este mismo sábado que el acuerdo podría formalizarse de manera telemática en un plazo inferior a 24 horas. Sin embargo, existe una divergencia importante respecto al cronograma exacto: el Ministerio de Exteriores iraní ha descartado la posibilidad de que la firma se lleve a cabo estrictamente el domingo, aunque dejó abierta la puerta a concretarla en los días siguientes.
Condiciones nucleares y tensiones financieras
Tokio asegura haber logrado un cambio fundamental en las prioridades teheraníes. Trump declaró que Irán ha renunciado a sus ambiciones de adquirir armas nucleares, ya sea mediante compra o desarrollo propio. El acuerdo contempla el acceso de Estados Unidos al uranio enriquecido iraní para su destrucción y establece explícitamente la ausencia de cualquier "intercambio de dinero" directo con Teherán.
«Ya no quieren un arma nuclear, ni la tendrán... Esperamos colaborar con Irán y con todo Oriente Medio durante muchos años» — Donald Trump
No obstante, las narrativas sobre los beneficios económicos varían. Mientras Washington niega cualquier liberación de fondos congelados para Teherán, fuentes iraníes afirman que el tratado permitiría desbloquear dichos recursos como parte del fin a las hostilidades en todos los frentes, incluyendo la ofensiva israelí en Líbano.
El riesgo de una "alternativa definitiva"
Más allá de la diplomacia, Trump advirtió sobre las consecuencias de un posible fracaso. El mandatario estadounidense indicó que, si el proceso no se desarrolla de forma rápida y sin contratiempos, Estados Unidos aplicaría una "alternativa definitiva", término que se interpreta como una referencia a una nueva ofensiva militar contra la República Islámica.
La Administración estadounidense sostiene que este trato sentará las bases para desmantelar completamente el programa nuclear iraní y permitiría la reapertura total del Estrecho de Ormuz sin peajes. La comunidad internacional observa con atención cómo esta iniciativa, mediada por Pakistán, podría reconfigurar el equilibrio geopolítico en Oriente Medio.