La salud mental es un pilar fundamental que debe recibir la misma atención prioritaria que la protección de la integridad física durante las crisis. En el contexto actual, donde los eventos adversos pueden generar daños materiales y físicos significativos en la población, resulta imperativo comprender cómo estos factores impactan directamente en el bienestar emocional de las familias. La Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa) ha destacado que recibir orientación y apoyo psicológico especializado no es un lujo, sino una necesidad primordial para afrontar estas situaciones con resiliencia.
Reacciones emocionales normales ante la crisis
July Caballero Peralta, directora de la Dirección de Salud Mental del Minsa, ha explicado que sentir miedo, ansiedad, tristeza o falta de ánimo son reacciones completamente naturales y esperables frente a una emergencia. Sin embargo, es crucial distinguir entre estas respuestas iniciales y aquellas situaciones en las que dichas emociones permanecen en el tiempo o dificultan severamente las actividades cotidianas de los miembros del hogar.
La funcionaria señala que cuando este malestar emocional se cronifica o impide la normalidad diaria, es indispensable acudir a un establecimiento de salud para recibir atención profesional. No ignorar estos signos permite una intervención temprana y evita el agravamiento del cuadro psicológico individual y familiar.
Vulnerabilidad en grupos específicos
El impacto emocional no afecta por igual a todos los sectores de la población. La especialista recuerda que niños, adolescentes, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes suelen ser los más vulnerables ante el estrés generado por una emergencia. Para estos casos, escucharlos activamente, brindarles tranquilidad constante, mantener sus rutinas habituales cuando sea posible y ofrecer información clara sobre lo que sucede son acciones clave para fortalecer su sensación de seguridad.
Planificación y hábitos saludables
Para reducir el impacto psicológico de los eventos adversos, se recomienda conservar una comunicación permanente entre todos los miembros de la familia. Elaborar un plan de emergencia previo y fortalecer las redes de apoyo comunitario favorecen una respuesta organizada ante cualquier eventualidad.
Asimismo, hábitos básicos como dormir adecuadamente, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física regular y expresar abiertamente las emociones son herramientas efectivas para cuidar la salud mental. Cuidar el aspecto psicológico es tan importante como proteger la salud física, requiriendo en muchos casos orientación de especialistas.