La situación financiera de Petroperú en el primer semestre del 2026 revela una disonancia entre la rentabilidad reportada y las limitaciones operativas reales. La empresa estatal registró una utilidad neta de US$121 millones, revirtiendo la pérdida de US$278 millones del mismo periodo del año anterior. Sin embargo, este retorno a los números rojos no se tradujo en un aumento de producción o ventas; por el contrario, las ventas cayeron de US$1.733 millones a US$1.680 millones. La gerencia reconoce explícitamente que sus problemas de liquidez han limitado la adquisición de petróleo crudo y afectado negativamente los volúmenes producidos.
El contexto internacional como motor principal
La mejora en los resultados no responde a un incremento en el volumen comercializado, sino principalmente a un escenario externo favorable. Según el análisis reportado a la Superintendencia de Mercado de Valores (SMV), Petroperú se benefició del alza de precios internacionales del petróleo entre marzo y mayo, impulsada parcialmente por la guerra en Medio Oriente. Este contexto permitió ampliar el margen entre el costo de compra del crudo y el precio de venta de los combustibles refinados.
A este factor externo se sumaron medidas internas: una reducción de gastos operativos, comerciales y administrativos, así como un mayor aporte a los resultados por parte de los lotes petroleros X y Z-69. Esta combinación permitió elevar la rentabilidad de la compañía pese al menor volumen de combustibles vendidos, como informó Punto Veraz.
Restricciones financieras que frenan la producción
Pese al retorno a las ganancias, Petroperú enfrenta una crisis estructural de liquidez. La falta de recursos para comprar crudo derivó en una menor producción de diésel de bajo azufre y combustible para aviación (Turbo A1). Además, se sumaron paradas programadas por mantenimiento en la Nueva Refinería Talara.
Como consecuencia directa, las ventas cayeron debido a la escasez de disponibilidad. La empresa admite que las restricciones de crédito presionan su capital de trabajo y obligan a priorizar pagos a proveedores críticos para garantizar el abastecimiento. El déficit de capital de trabajo se redujo desde US$2.296 millones al cierre del 2025 hasta US$1.427 millones en junio, pero la calificación crediticia sigue siendo considerada de alto riesgo por agencias como Moody's (Caa1) y S&P Global Ratings (B-), así lo reportó Contexto.
La incertidumbre sobre el financiamiento
Petroperú mantiene gastos financieros elevados, principalmente por intereses de bonos y procesos tributarios del Impuesto al Rodaje. La empresa espera la implementación del esquema de financiamiento privado hasta US$2.000 millones para garantizar la compra de insumos. No obstante, Moody's advierte que persisten dudas sobre su ejecución real.